Etérea cascada dorada,
suaves hilos de miel;
zarcillos de oro que acarician
ese terciopelo que tienes por piel.
Engarzados en esa suave joya
dos refulgentes esmeraldas;
del más puro cristal hechas,
pero que con su calidez te bañan el alma.
Dulces gajos de pomelo
curvados siempre en alegre luna;
sedosos pétalos de rosa
y de tacto de ternura.
Armónicos piares en melodía
componen sinfonías de color;
cantares de gesta y carmesíes romances
resumidos en tan jovial canción.
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