Brillantes luceros
iluminan tu rostro,
y como un faro, mi deriva.
Añoro tus ojos...
Dulce hilera
de perlas sin mácula,
alivian mi pesar.
Añoro tu sonrisa...
Suaves hilos de fino cedro;
juegan con el viento
a volar.
Añoro tu pelo...
Suave azahar; aroma
de lirios y rosas;
bosque en primavera.
Añoro tu fragancia...
Es angelical melodía;
alegre tañido de campanas,
cual cantares de ruiseñor.
Añoro tu risa...
Lejanos me
queda ahora
el tacto de
los pétalos
de la rosa
desde la que susurras.
Añoro tus
labios...
Voluntario tributo
es la ofrenda
hecha con agrado.
Mi corazón es tuyo...
En rana me convierto,
príncipe hechizado
por tus encantos.
Te quiero.