Si
la luz se apagase,
y
en la noche reinara la calma;
sólo
podría percibirse
la
tenue luz de tu alma.
Está
tu liso cabello
hecho
de oro fino?
Es
tu blanca piel
acaso
de suave lino?
Son
tus ojos
profundos
como un pozo,
y limpios
como un rio.
Pero
no de hielo frío
pues
me llenan de gozo.
Ya
no sé qué hacer;
todo
lo he intentado.
No
sé qué decir;
estoy
destrozado.
No
sé qué pensar;
no
estás a mi lado.
Porque te quiero,
te
necesito, te amo.
Navegando
en un mar oscuro,
perdido
es su niebla.
De
encallar me salvó un faro,
de
encallar me salvó tu sonrisa.
Brillante
luz que te ilumina el rostro,
brillante
como tu alma;
Porque, cuando te veo
al
fin la noche está en calma
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